Un espacio íntimo donde, a pesar de sus dimensiones acotadas, el diseño logra construir una experiencia completa y perfectamente articulada. La piscina, la terraza y el quincho se integran en una composición fluida, donde cada elemento encuentra su lugar sin saturar el ambiente.
La iluminación, sutil y bien dirigida, baña superficies y vegetación, aportando profundidad y realzando cada textura sin saturar.
La materialidad cálida —madera en muros y cielo— junto con una iluminación sutil y precisa, envuelve el espacio y potencia su sensación de amplitud y confort. El quincho se incorpora de manera natural, funcionando como núcleo social sin romper la armonía del conjunto.
Más que un patio pequeño, es un proyecto inteligente: demuestra que, con buen diseño, es posible crear un ambiente integral, sofisticado y pensado para disfrutar cada rincón.